viernes, 29 de junio de 2007

Los Otros miembros de la Junta Militar

El gobierno de la Junta Militar fue responsable por generar una de las economías crecientes mas rápidas de Sur América, un promedio de 8% de crecimiento todos los años, por casi 15 años consecutivos. La única excepción fue durante la crisis mundial de 1982, donde muchos bancos y empresas quebraron. Al principio fue muy difícil ya que había que despedir a mucha gente de la burocracia estatal y también de las empresas una vez que habían sido privatizadas. Al comienzo subió el desempleo, pero durante los años fue bajando. Durante el gobierno de Pinochet, Chile avanzo mas rápido económicamente que en los últimos treinta años. Su gobierno fue responsable de devolver propiedad y terrenos (incluyendo tiendas, negocios, industria, bancos, etc.) los cuales el régimen de Allende se los había robado a sus dueños legales. También bajo la tasa de mortalidad, subió la esperanza de vida al nivel de los países desarrollados. El gobierno de Pinochet trajo los famosos "Chicago Boys" (economistas Chilenos que habían estudiado en la Universidad de Chicago) como llegaron a ser conocidos, al gobierno, los que introdujeron profundos cambios al sistema, creando una economía de libre mercado. Ellos asesoraron al Gobierno Militar en instituir grandes reformas económicas, favoreciendo al mercado de libre comercio, y abriendo de a poco la economía del país, para que hubiera libre competición. La Junta también privatizó las empresas y compañías estatales, como telecomunicaciones y el Fondo de pensión Estatal, lo cual ha logrado mas eficiencia, y mejor servicio creando las AFP. A fines de los años 70, cuando ya las empresas y compañías Chilenas eran fuertes, y Chile económicamente saludable, el gobierno de Pinochet abrió aun mas la economía, para dejar que las empresas nacionales compitieran entre ellas mismas y con empresas internacionales también. El resultado no fue lo que esperaban algunas personas (por ejemplo lo que pensaban los Chilenos exiliados, y los Comunistas y Socialistas) como que la industria nacional iba a quedar en bancarrota, pero en ves, la industria Chilena salió ganando; de hecho las compañías e industrias tuvieron que subir su estándar (y los servicios ofrecidos)para poder competir exitosamente con compañías y empresas internacionales. A raíz que Chile fue boicoteado en ventas de armas por la propaganda Marxista, Chile desarrollo su propio armamento militar. Y por primera vez no solo fue el estado el que fomento el desarrollo bélico, si no que también el sector privado, que hasta hoy en día exporta a otras naciones. La industria del Chile antiguo siempre busco abastecer la demanda interna, pero bajo el Honorable gobierno Militar, se miro hacia afuera, dependiendo mas de exportaciones que a la vez ayudo mas al país (esto se hizo realidad a fines de los años 70) y creo mas empleo. En otras palabras, económicamente y socialmente Chile salió después de Pinochet como una nación moderna de exportación de libre mercado. También Chile nunca volvió al desastroso modelo económico Marxista de 1970-1973.

miércoles, 27 de junio de 2007

El ataque a la moneda

El día 11 de septiembre a las 7.55 Allende habla a través de Radio Corporación, es su primer mensaje al Pueblo de Chile, donde informa del golpe de estado y pide a los trabajadores que deben “estar movilizados, pero en su sitio de trabajo,...” Los tanques ya han rodeado La Moneda y se inician negociaciones para que el Presidente parta en un avión hacia el exilio. Allende rechaza el ofrecimiento y sigue al frente de la resistencia contra el fascismo.
Mientras el Palacio de La Moneda es atacado, a las 9.03, Allende difunde su mensaje postrero a los chilenos, un discurso lleno de decepción y de tristeza ante el ataque injustificado a la democracia chilena por un ejército que se había mantenido tradicionalmente leal a los gobiernos constitucionalmente elegidos. Un mensaje de firmeza, negándose a abandonar y comprometiéndose a seguir luchando por la democracia y el socialismo y, por último, un mensaje de esperanza en la convicción de un futuro mejor: “Sigan ustedes sabiendo que mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes Alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.” Algo que aun sigue esperando el pueblo chileno y que no será posible mientras siga en vigor la Constitución de 1980, los militares implicados en la violación de los derechos humanos no sean juzgados y condenados y el principal responsable, Augusto Pinochet, siga gozando de impunidad. A las 11.55, los aviones Hawker-
Hunter sobrevuelan La Moneda, comienza el bombardeo ante la negativa de Allende a abandonar el Palacio. A renglón seguido los carros de combate que rodean la residencia presidencial empiezan a disparar y los soldados comienzan el asalto. Allende muere en
La Moneda a las 14.00 horas, todo ha acabado a las 14.10. El pueblo chileno ha sido derrotado.


Lo que secedió el 11 de Septiembre...

Amaneció en Santiago un cielo gris marengo. Ya se tenían noticias de la sublevación de la Armada en Valparaíso y Viña del Mar. Allende, en La
Moneda, intentaba ponerse en contacto con los jefes militares para que defendieran el orden constitucional.
Era demasiado tarde, el Ejército y la Aviación se habían sublevado también y habían arrastrado al cuerpo de Carabineros. Los mensajes radiados para llamar a la
movilización de los trabajadores eran cada vez más difíciles de hacer porque la Aviación bombardeaba los repetidores de las emisoras leales al Gobierno.
Este fue el día escogido para recoger los beneficios de la inversión que la CIA y las empresas transnacionales habían hecho en Chile: más de tres millones de dólares en la campaña para las presidenciales de 1964, para impedir que Allende fuese elegido;
ocho millones en el período 1970-1973, de los que más de tres millones corresponden al año 1972. Estos últimos con el fin de “hacer aullar a la economía chilena”, en palabras de Richard Nixon. Dinero que no pudo evitar, primero, la elección de Salvador Allende el 4 de septiembre de 1970 y su posterior ratificación por el Congreso el 24 de octubre del mismo año.
La “acción encubierta” en Chile por parte del Gobierno de los Estados Unidos se remonta a 1958, pero es a partir de la elección de Allende como Presidente cuando alcanza su punto más alto, llegando incluso a amenazar a los militares con cortar las ayudas al ejército si Allende ocupaba la presidencia.
Es a partir de este momento cuando los Estados Unidos, a través de la CIA, empiezan a fomentar la idea de un golpe de estado entre las Fuerzas Armadas chilenas. Los Estados Unidos encuentran apoyos en los partidos de la derecha chilena, cada vez más radicalizados, y en los sectores empresariales que organizan huelgas patronales cada vez más salvajes con el fin de provocar inestabilidad y propiciar una sublevación militar. Los grupos terroristas de la ultraderecha, especialmente Patria y Libertad, también juegan un papel destacado en la desestabilización del Gobierno de Salvador Allende, llegando incluso a intentar secuestrar al Comandante en Jefe del Ejército, general Schneider, que resultó muerto en esta acción. La muerte del general Schneider y la campaña de desprestigio que obligó a dimitir al general Prats, militar conocido por su inquebrantable lealtad al orden constitucional, allanaron el camino hacia la jefatura del ejército de Augusto Pinochet.

martes, 12 de junio de 2007

Allende en el poder (Segunda Parte)

Ya en 1972 se perciben los primeros indicios de la crisis económica y se registran incidentes con las compañías norteamericanas. A raíz del difícil escenario económico, las divisiones al interior de los conglomerados de la UP se profundizan. El ala más radical del Gobierno y el MIR proponen avanzar sin transar, mientras que Allende y el PC buscan un acercamiento con la DC. En agosto, se forma una alianza de los partidos de oposición, con miras a las elecciones legislativas de marzo de 1973. Las movilizaciones, tomas y huelgas aumentan, lo que tensa el ambiente. La UP acusa que hay un plan para desestabilizar el Gobierno y llama a formar comités contra el fascismo y la sedición. También se decreta estado de emergencia.

Así, en octubre de 1972, se inicia el paro de los camioneros, lo que agudiza la crisis sociopolítica. Por este motivo, se designa un nuevo gabinete, el que es integrado por militares. En diciembre, el Presidente Allende habla ante las Naciones Unidas denunciando la agresión de los monopolios internacionales contra Chile. Obtiene respaldo político y cierta ayuda económica de los países socialistas. Se agudiza la crisis económico-social. Se inician en EE.UU. tratativas para renegociar la deuda externa y pagar compensaciones a las compañías de cobre nacionalizadas. A pesar de los conflictos, la Unidad Popular consigue el 43, 4 por ciento de las preferencias en las elecciones parlamentarias. Sin embargo, la división al interior del bloque persiste, lo que se traduce en que Allende queda casi sin apoyo político. El primer semestre del '73 también se caracterizó por la profundización de la crisis, la inflación es alta, el desabastecimiento afecta a varias ciudades del país, los mineros de El Teniente comienzan una huelga que se extiende por 70 días y el 29 de junio se produce el frustrado intento del Golpe de Estado, conocido como El Tanquetazo. Debido a la precaria estabilidad nacional, el cardenal Raúl Silva Henríquez busca propiciar un acercamiento entre la UP y la DC, el que nunca se llevó a cabo. Para evitar una tragedia, el 10 de septiembre, el Presidente junto a sus colaboradores analiza la viabilidad de celebrar un plebiscito. Sin embargo, aquello no ocurrió jamás.

lunes, 11 de junio de 2007

Allende en el poder (Primera Parte)

En diciembre de 1970, el Gobierno de la Unidad Popular suscribe un acuerdo con la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), el cual busca ampliar la participación de los trabajadores. En este sentido, se fundó el Área de Propiedad Social (APS).
Durante los primeros meses del año siguiente, se acelera el proceso de la Reforma Agraria. Cumpliendo con lo propuesto por su programa, el mandatario inicia la nacionalización de 11 bancos y empresas, además de la distribución de medio litro de leche diario a cada niño, lo cual formaba parte de sus Primeras 40 medidas.
En marzo de 1971, comienzan los primeros problemas con el Poder Judicial. Además, las relaciones con la DC se hacen cada vez más tensas.
A pesar de lo anterior, la Unidad Popular aumenta su votación en los comicios municipales de abril de dicho año, donde obtiene el 51 por ciento de las preferencias.
Otra de las medidas adoptadas fue el traslado del Poder Ejecutivo a Valparaíso por un lapso de tres meses.
Como es tradicional, el 21 de mayo de 1973, el Presidente se dirige al Congreso Pleno para dar su cuenta. En la oportunidad pronuncia el discurso conocido como La vía chilena al socialismo, el que alarmó a la derecha.
El 15 de julio, el Congreso aprobó la nacionalización del cobre. Éste fue el inicio del proceso de nacionalización de riquezas básicas, lo que causó un enorme impacto a nivel mundial.
En agosto de ese año, Allende realizó una gira por diversos países sudamericanos, entre los que figuraban Perú y Argentina. En esta última nación se reunió con su homólogo trasandino, Alejandro Lanusse.
Con el fin de aumentar la participación de los trabajadores, el Ejecutivo presenta un proyecto que contempla la creación de tres áreas de propiedad: social, mixta y privada. La iniciativa es rechazada por el Congreso y la DC propone otro plan. Las diferencias en esta materia serán las que quebrarán definitivamente las relaciones entre la UP y el falangismo.
Quizá la visita más significativa durante la administración de Allende fue la del mandatario cubano, Fidel Castro. El arribo del jefe de Estado caribeño fue espectacularmente cubierto por los medios de prensa chilenos e internacionales. Castro estuvo en Chile hasta el 4 de diciembre de ese año.
La estadía del líder revolucionario coincide con la marcha de las cacerolas vacías, efectuada el 1 de diciembre.

domingo, 10 de junio de 2007

Allende electo



Una vez electo Salvador Allende, arribaron a nuestro país activistas cubanos, rusos, norcoreanos, etc. y la afluencia de miles de terroristas deportados de Perú, Venezuela, Colombia, España, etc. Enseguida comienzan los actos de violencia, la incautación de empresas, la ocupación de predios agrícolas y urbanos por la fuerza, y más tarde los asesinatos de corte político. Chile comienza a ser irreconocible.
La Contraloría General de la República, decreta que la expropiación de las empresas textiles, es ilegal y que debe devolverse a sus dueños. Allende no acata esa resolución. Tampoco acatará algunos mandatos constitucionales, ni hará caso cuando el Presidente del Senado, o el de los Diputados le advierten que está saliéndose de la legalidad. Algunos campesinos acuden a Allende quejándose de la ocupación de sus fundos por gente armada. Los Carabineros tienen orden de no desalojar a los que se apropian de tierras. Tres meses después de su elección, a finales de diciembre de 1970, ya hay 5,700 viviendas urbanas y más de cien haciendas agrícolas, ocupadas por la fuerza. Y eso seguirá en aumento. La Corte Suprema de Justicia protesta y al final le escribe una carta pública donde le dice, quejándose "por enésima vez" de que las resoluciones judiciales contra la usurpación de propiedades no se cumplan por orden del Ejecutivo.
Los Generales en retiro también le escriben una carta pública recordándole que las Fuerzas Armadas deben hacer respetar la Constitución y las Leyes y que si el Presidente insiste en la actuación fuera de la legalidad, sitúa a las FFAA en la obligación de deliberar. Es el primer aviso militar.
Pero a lo largo de esos tres años de pesadilla, lo más sublime, hasta un grado casi increíble de esperanzas democráticas, fue la pacífica y creciente resistencia civil, desfilando al grito de ¡Chile es y será/ un país de libertad! y tratando de que Allende congelara la revolución y se decidiera a gobernar por la vía pacífica.

martes, 5 de junio de 2007

Unidad Popular para un Gobierno Popular

Era la consigna central y el imperativo básico que unió y movilizó a todos los sectores de izquierda y progresistas en el año 69 en Chile. Un amplio movimiento cultural se sumó a la campaña aportando creatividad y entusiasmo. Surgieron así las brigadas muralistas, de teatro, canto y las más variadas expresiones del arte que participaron activamente en la campaña.
La juventud, mayoritariamente asumió una posición de avanzada. Como decía Allende: "Ser joven y no ser revolucionario es hasta una contradicción casi biológica”.
La elaboración del programa de gobierno de la Unidad Popular quedó plasmado en el plan de las cuarenta medidas.
El 22 de Enero de 1970, la Unidad Popular proclamó como candidato único a la presidencia a Salvador Allende. Todo el tiempo y las fuerzas fueron dedicadas a la campaña: reuniones, mítines, salidas casa por casa, preparación de lienzos y pinturas; fue un quehacer permanente, que creció en intensidad a medida que se acercaba el 4 de Septiembre de ese año, día de las elecciones.
Para cerrar la campaña en Santiago se realizó una gran concentración en la Alameda (Avenida principal), con grandes marchas que convergían desde los cuatro puntos cardinales.
La Alameda era prácticamente un mar humano, desde Plaza Italia hasta Estación Central y también las calles aledañas, hasta que llegó la noche del 4 de Septiembre de 1970 y ganó el Chicho.
El primer intento fascista por detener la asunción de Allende al gobierno fue el asesinato del General René Schneider, hasta ese momento Comandante en Jefe del Ejército, un día antes de que se decidiera su mayoría en el Congreso. Fue ejecutado por un comando derechista que dirigía el general Roberto Vioux e inducido por los norteamericanos a fines de Octubre.
El 22 de octubre, día de la votación en el Congreso, fue tenso. Voto a voto de los parlamentarios se fue esclareciendo la ratificación de las elecciones del 4 de Septiembre.


Los resultados fueron 153 a favor de Salvador Allende, 35 en contra y 7 abstenciones. El pueblo lo celebró con alegría en todo el país.
Salvador Allende es el primer presidente marxista en la historia de la humanidad que llega al gobierno por las propias reglas institucionales del sistema burgués.